martes, 15 de noviembre de 2011

JOSE LEONARDO CHIRINO: GRITO DE LIBERTAD

PROGRAMA RADIAL "CUÉNTAME DEL 10". CAPÍTULO NRO. 27.

Para finales del siglo XVIII, es decir, para el momento cuando nace Simón Bolívar, más de 3.000 esclavos negros habitaban Coro, además de 11.000 negros libres y pardos, siendo los negros la mayoría de la población de Coro.

La  segunda mayoría poblacional eran los indígenas, y la minoría era el grupo de los blancos, pero que, aun cuando eran minoría, se imponía sobre el resto de los grupos sociales.

Y entre estos grupos había muchas diferencias. Los blancos tenían derechos mientras que los negros e indígenas eran prácticamente tratados como objetos, como si fueran unos animales o unos peroles, y además, los indígenas, africanos y africanas libres, debían pagar impuestos.

Las crecientes contradicciones entre esta minoría blanca dominante y la mayoría oprimida desembocaron en varios levantamientos, entre ellos el de José Leonardo Chirino.

José Leonardo Chirino nació a mediados del siglo XVIII en Curimagua, estado Falcón. Fue un zambo libre, por ser hijo de una india libre y de un negro esclavo. Se casó con una esclava llamada María de los Dolores y tuvo 4 hijos: Bonifacio, María Bibiana, Rafael María y José Hilario.

Desde pequeño trabajó como jornalero en una hacienda. Frecuentemente Tellería, que era el dueño de la hacienda donde trabajaba Chirino, realizaba viajes de negocio a las islas del Caribe y José Leonardo Chirino lo acompañó en varias oportunidades. Así conoció la isla de Haití, donde los negros protagonizaban alzamientos para exigir sus derechos y eliminar la esclavitud. Entonces conocer todo esto, iba  poniendo ideas de libertad y de justicia en la cabeza de José Leonardo.

En una de esas que regresa a Venezuela de esos viajes, se reúne en el trapiche de una de las haciendas de Curimagua, en el estado Falcón, con un grupo de negros. En esa reunión estaba un negro congolés, es decir, que había nacido en El Congo en el continente africano y quien conocía los ideas de la Revolución Francesa que ya se había realizado precisamente en Francia, donde prevalecían los valores de libertad, igualdad y fraternidad. Ese negro congolés se llamaba José Caridad González.

Todo eso, lleva a pensar a Chirino que una insurrección o levantamiento en contra de los blancos opresores era posible. Por eso, a finales de mayo 1795 José Leonardo prepara la conspiración que se celebró el 10 de mayo de 1795.




El 10 de mayo de 1795, con el fin de no levantar sospechas, los negros organizaron un baile en el trapiche de la hacienda de Macanillas, donde laboraba Chirino. En la noche se trasladaron a la hacienda El Socorro, donde dieron el grito de rebelión. Las acciones se propagaron a otras haciendas llamados Varón, La Magdalena y Sabana Redonda. La idea era lograr que muchos negros se levantaran y se unieran a la rebelión.

En la mañana del día 11 de mayo, Chirino designó varias comisiones. Una de ellas salió a levantar a los negros de Canire y El Naranjal. Otra fue a la cumbre de Curimagua y tomó algunas propiedades de la zona. Una tercera comisión, dirigida por Juan Cristóbal Acosta, fue enviada a Coro, donde se le sumarían los loangos con José Caridad González a la cabeza. Esto jamás ocurrió.

Los blancos de Coro se organizaron rápidamente y además como estaban armados lograron derrotar la rebelión. Entre el 12 y 13 de mayo se completó la derrota de los insurrectos, pues la pequeña pero bien armada milicia blanca, persiguió y capturó a los fugitivos de la Sierra.

Todos los negros capturados fueron asesinados, bien sea por pistola o degollados. Cuando Chirino se enteró de la derrota, intentó reorganizar las fuerzas, pero no pudo. Ante la cercanía de las comisiones que buscaban capturarlo, se internó en las serranías.


La libertad que ellos buscaban con esa insurrección, con ese levantamiento, no se dio. En apariencia fue un fracaso y por eso Chirino tiene que ocultarse en las serranías.  En agosto, Chirino fue atrapado y trasladado a Coro donde es condenado a morir en la horca. Luego se le mandó a cortar la cabeza y las manos y exponerlas públicamente con la idea de quitarle la idea a otros negros que tuvieran la misma pretensión que José Leonardo. Sus hijos e hijas son vendidos por separado sufriendo el dolor de no volverse a ver entre ellos y a su esposa María Dolores la meten presa.

Hoy en día celebramos el día de la AFROVENEZOLANIDAD los días 10 de mayo en honor a la valentía de estos hombres. 

¡Orgullosos de nuestra herencia afrovenezolana!

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