sábado, 10 de marzo de 2012

YARE Y MURACHÍ


PROGRAMA RADIAL "CUÉNTAME DEL 10"
CAPÍTULO 16.

Desde la Escuela Robinsoniana  José de San Martín en Caracas, hablamos con los chamos Maury, Ronaldo y Jhonaiker.



El cacique Yare jefe de los Quiriquires, Aruacos y Charagotos, fue también piache y sumo sacerdote. Habitó y dominó lo que hoy conocemos como Miranda, Anzoátegui y Monagas.

En su lucha se alió con Terepaima y con Tamanaco a quien consideró su amigo del alma.

Fueron muchos los combates en los cuales tuvo participación en la defensa de los derechos indígenas, pero los conquistadores contaban con mejores armas para oprimir. Los españoles le dieron muerte en un combate cuando intentaban lo que se ha llamado de mala manera “pacificación” del territorio.

Poema a Yare. (*)

Piache y sumo sacerdote
Estuvo cerca del mar
Dios le concedió estas dotes
Y así poder dominar.
Muy cerca de maturín
Hizo temblar al tal Zerpa
Aliado Terepaima
Al enemigo pone fin.
También en Barquisimeto
Asustó a Rodríguez Suárez
Tamanaco con respeto
Le ayuda por esos lares.



Siguió fiel a los consejos
Que le asomaba su gente
Sea por diablo o sea por viejo
A todos les dio la frente.

Lo alteró aquella noticia
De tamanaco, su amigo,
Que con saña y con malicia
Mató aquel perro, alguien dijo.

Hasta el final fue su lucha
Sin cuartel y sin medida
Para dejar libre al indio
Mucho antes de su partida.
Murió el cacique bravo y fuerte
En manos de aquel hispano,
Por eso recibió honores
Del indio venezolano.

  
CACIQUE MURACHÍ


El bravo cacique Murachí vivía en un territorio de difícil acceso en las montañas merideñas cerca del río Chama, denominado Murrupuy. Estos indios cosechaban el algodón y tejían mantas y ruanas para protegerse del frío. También se dedicaban a otras artesanías.

Como un celoso guerrero Murachí protegió a su gente de las tropas del español fundador de Mérida en el año 1559.

Murachí se casa con la hija del cacique de Las Vegas de Mucujún, la princesa Tibisay. Adoraban al Dios Sol que llamaban Ches y éste le vaticinó a los indígenas, la presencia del extranjero. Murachí no se asustó y se enfrentó a los invasores. Comprendió que su amada corría grave peligro y por eso la envió al sitio más escondido y secreto protegida por sus vasallos más fieles.

Poema a Murachí (*)

Fue cacique Mocotíe
De la sierra merideña
Que el hispano no se fíe
De su bravura y reseña.
Eran indios laboriosos
Con ese famoso don
Tejían mantos hermosos
De la fibra de algodón.
Estas ruanas las hacían
Por la inclemencia del tiempo,
Con ellas se socorrían
Y les ayudó al sustento.
Otros más se dedicaban
A hacer las artesanías
Que como oficio les daba
Esa tierra en lejanía.
Dicen que el oro tuvieron
En Acequias y Aricagua
Zonas ricas mantuvieron
Toditas llenas de agua.

A Maldonado acosó
Se lo prodijo el Dios Ches
Sus terrenos invadió
Y eso tú no me lo crees.
El piache se lo advirtió
Como consejo primero
Pero él no se acobardó
Ni le quitó su sombrero.
Su princesa Tibisay
De la tribu la más bella
Él la tomó por esposa,
La adoró cual una estrella.

Tuvo un mal presentimiento
Por su belleza sin par
Que los hispanos tal vez
La querrían cortejar.

La escondió allá en la montaña
En un lugar bien seguro
La acompañó de su gente
Eso yo sí lo aseguro.



Esta cruel separación
De tristeza lo llenó
Su rendido corazón
Grandes penas le causó.

Terminó su larga vida
Con la macana en la mano
Para defender las tierras
Invadidas por hispanos.


(*) tomado del trabajo "Aborígenes: Olvidados de la Historia de Venezuela" de María Electa Torres Perdomo

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