jueves, 10 de mayo de 2012

EL SANTO CRIOLLO: JOSÉ GREGORIO HERNÁNDEZ



Hoy estaremos hablando de uno de esos personajes que a mí me encanta mencionar, porque nos demuestran que para ser un súper héroe y andar salvando vidas, no hace falta tener una capa, una varita o poderes mágicos. Estaremos hablando de un súper súper héroe que existió en carne y hueso y hoy, aún después de muerto, continúa salvando vidas. Me refiero al Doctor José Gregorio Hernández.

Tal vez tú lo conozcas porque has visto alguna estampita de él, vestido todo de negro o todo de blanco, con su sombrero y sus bigotes gruesos. Esa imagen a la que tal vez alguien de tu familia le rece cuando hay algún enfermo, existió de verdaita y nació, vivió y murió en tierras venezolanas.

El Doctor José Gregorio Hernández nació en un pueblo llamado Isnotú, que queda en el estado Trujillo. Nació en el año 1864. La familia por parte de mamá era española y la familia por parte de papá era colombiana. Y después de él, nacieron 5 niños más.

La mamá del Doctor José Gregorio Hernández se muere cuando él tiene 13 años de edad y su padre decide enviarlo a Caracas para que continuara sus estudios. Cuando él llegó a Caracas, era una ciudad de techos rojos, es decir, que no había edificios y todos los techos eran de tejas rojas. Sólo vivían unas 60 mil personas… Era una ciudad de pocas plazas y de pocos parques, porque los patios y los corrales de las casas, con sus árboles y su sombra, servían de pulmones para todos los caraqueños.

La escuela donde estudió el Dr José Gregorio Hernández tenía una educación muy especial, ya que le enseñaban a pensar y no aprender las cosas de memoria. A los niños los estimulaban para que discutieran, preguntaran y meditaran, sobre todo lo que estaba relacionado con los sentidos, es decir, con el olfato, el tacto, la vista, el oído y el gusto.



Cuando salió de la escuela se formó con esmero en la carrera de Medicina y obtuvo muy buenas calificaciones. Al finalizar su carrera lo enviaron a París, en Francia, para que estudiara algunas materias que todavía no se conocían en nuestro país. Así que se fue a estudiar y cuando regresó se dedicó a dar clases de todo lo que había aprendido en Francia. Las clases las dio en la Universidad Central de Venezuela, y desde entonces no interrumpió su labor de educador, exceptuando unos años que se fue a Italia a encerrarse en un monasterio, pero  aguantó sólo unos añitos y luego regresó.

Un médico socialista, no capitalista

No sólo fue un docente excelente, dedicado, responsable y estudioso, sino que además investigaba bastante y sobre todo fue un médico muy competente, extremadamente solidario y muy dedicado a sus enfermos. Era un médico que no sólo escuchaba con atención a los pacientes que atendía, sino que después de examinarlos les compraba la medicina y se aseguraba que sus pacientes mejoraran.

No le importaba si los pacientes eran ricos o pobres. Para él no había diferencia. Era generoso con todos. Esa es la verdadera vocación de un médico, y no como los médicos capitalistas que ven las enfermedades como un negocio y si no hay real, no hay medicina.



Imagínate que José Gregorio Hernández en el corredor de la entrada de su casa tenía una bandeja sobre una mesita para que los pacientes, después de la consulta, depositaran ahí lo que podían pagar, y si alguien necesitaba algún dinero también podía tomar de ahí alguna ayuda sin que nadie se enterara.

La muerte de José Gregorio Hernández

Murió en el año 1919. Estaba en el sector de La Pastora en Caracas examinando a una de sus pacientes y se dirigía a la farmacia a comprarle sus medicinas, y en ese momento uno de los pocos carros que existía para aquel momento lo atropelló. El Doctor cayó al piso y se dio un golpe fortísimo en la cabeza. Para la persona que lo atropelló fue un dolor inmenso, así como para el resto de los caraqueños que lo conocían. La persona que lo atropelló accidentalmente incluso estaba esperando un hijo cuyo padrino sería el mismísimo Doctor José Gregorio Hernández.

El Doctor Hernández fue un ser humano muy generoso y bondadoso, y por eso hoy, aún cuando oficialmente desde el Vaticano, que es donde vive el Papa, no le hayan dado el “rango” de Santo, es Santo en la mayoría de los corazones de los venezolanos y venezolanas que le rezan con mucha fe y devoción cuando de curar algún enfermo se trata. Y no sólo a los católicos sino también otros cultos lo veneran como por ejemplo los marialionceros, que son los que le rinden culto a María Lionza. Ya que José Gregorio Hernández es el jefe de la Corte Médica de María Lionza.


Hoy, desde el Gobierno Bolivariano tenemos una Misión que lleva el nombre del médico del pueblo, es decir de José Gregorio Hernández, para la atención de la población con algún tipo de discapacidad y enfermedades genéticas. Y cuenta con hombres y mujeres que tienen el mismo espíritu generoso del Santo Médico del Pueblo: José Gregorio Hernández.




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1 comentarios:

A las 28 de abril de 2014, 17:15 , Anonymous Anónimo ha dicho...

doctor jose gregorio hernandez era un medico dedicado a la gente pobre y humilde ,era servicial y al que no tenia le dadba la consultan gratis y es un santo milagroso, curable misericordioso con los fieles servidores de el gracia por tenerles fe a el amen

 

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