jueves, 12 de julio de 2012

Libros PROHIBIDOS por la IGLESIA


Capítulo 30 del Programa Radial "Cuéntame del 10"

El Programa Radial "Cuéntame del 10" se fue hasta la Unidad Educativa Nacional Juan Uslar en El Consejo estado Aragua,  para que las chamas Yaruma Palacios, Gabriela González, Génesis Runque, María Tavares y el chamo Ludwig Flores, nos contaran por qué habían libros prohibidos. 

Durante los años del Gobierno Revolucionario del Presidente Chávez, toda la población ha tenido cada vez más acceso a libros de cualquier temática a precios súper económicos. Pero no siempre existió la libertad de leer...

La Iglesia consideraba delito que alguien leyera o tuviera en su poder, un libro que no hubiese sido aprobado por ellos. Había gran cantidad de libros prohibidos, que hablaban de libertad e igualdad, que eran perseguidos y quemados por la Inquisición, que era la parte de la Iglesia encargada de perseguir a quienes cometieran ese delito. 

El primer tribunal de la Inquisición en América fue el de Lima en el año 1570 y luego el de México en 1571. Pero las grandes distancias en América impedían que la Inqusición cumpliera de manera efectiva su trabajo, por lo que en 1610 se creó un nuevo tribunal, el de Cartagena de Indias. 



La estructura local de la Inquisición es un comisario (de la parte eclesiástica) auxiliado por otros. Ya para la segunda mitad del siglo XVII existían comisarios en casi todas las ciudades, mientras que en los “pueblos de indios” eran los misioneros los que se ocupaban de los casos.

El abanico de transgresiones denunciadas y/o reprimidas era muy amplio, siendo las más sonadas la herejía, idolatría, brujería, hechicería, blasfemias, libros y pinturas prohibidas, actividades sexuales de los curas y usura.

Los libros permitidos en nuestro territorio eran los relacionados a los trabajos científicos e históricos ya conocidos, mientras que los libros prohibidos eran retenidos por el comisario del Santo Oficio. Los no conocidos, pero sospechosos, iban a manos del revisor real. Sin embargo, la astucia de los comerciantes, contrabandistas y demás personajes involucrados en el embarque y desembarque de navíos hacía cada vez más difícil las labores de las autoridades españolas. Todos sus esfuerzos e impedimentos por evitar el traspaso de información lograban a fin de cuentas ser burlados.

La posesión, lectura, compra o venta de libros prohibidos se consideraba un delito grave que llevaba a una férrea persecusión de las autoridades de la Iglesia, las cuales castigaban fuertemente a los lectores y transgresores.

A pesar de la gravedad que implicaba, la lectura de libros prohibidos era una ocupación frecuente entre los criollos caraqueños. Estos "peligrosos libros" debían presentarse primero a las comisarías para ser expurgados, y algunos requerían licencias (permiso) para su lectura. Quien no tenía permiso recibía la visita de las autoridades inquisitoriales en su casa.

Las autoridades españolas ordenaron quemar y destruir en las plazas decenas de folletos, periódicos, pasquines y libros “contaminados” con el germen de la insurgencia.


Uno de nuestros patriotas que sufrió la persecución de la Iglesia por poseer gran cantidad de "libros prohibidos" que hablaban de igualdad, fue nuestro Sebastián Francisco de Miranda.



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2 comentarios:

A las 15 de julio de 2012, 15:32 , Anonymous Anónimo ha dicho...

Otra historia no contada....
La iglesia en nombre de dios ha cometido muchos crimenes...y sigue cometiendolos, siguen quemando la verdad....

pastor padilla

 
A las 15 de julio de 2012, 17:51 , Blogger Iraima Arrechedera ha dicho...

Así es... y mi empeño es para que nuestros niños y niñas crezcan conociendo la verdad. ¿Leiste el artículo de los verdaderos límites de Venezuela? Es uno de mis preferidos.

Gracias por tu participación.

Iraima

 

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