viernes, 19 de octubre de 2012

¡No quiero tener caries!




El día de hoy estaremos dedicándole esta página a nuestro cuerpo. A conocerlo un poquito más para saber cómo cuidarlo y cuáles son las consecuencias de cuando cometemos algunos “excesos”. Porque quizás a veces piensas que tu mamá o tu papá te dice que no comas tanta chuchería porque le gusta regañarte o porque son unos “fastidiosos que no me dejan comer una bolsa entera de caramelos o 2 chocolate todos los días”. Pero, aunque ellos no te lo expliquen, resulta que comer demasiado chocolate o caramelo puede dañar tus dientes. Y de eso estaremos hablando el día de hoy.




¿Has ido alguna vez al dentista? Para mí, lo mejor de ir a la dentista es cuando me dice que no tengo nada malo en mis dientes. Así que termina de revisarme rapidito, me hace una limpieza y listo!! Me despido de ella hasta dentro de 6 meses más… Pero durante esos 6 meses cuido muy bien mis dientes para que esa próxima visita también resulte así de exitosa.

¿Sabes lo que me toca hacer durante esos 6 meses? Bueno, me imagino que los adultos te lo repiten a cada rato, pero no está de más que te lo repita yo aquí en Tierra y Cotufa. Las cosas buenas preferibles que so-sobren a que so-falten.

Durante esos 6 meses entre las visitas a la odontóloga me toca cepillarme al menos 2 veces al día, es decir cuando me despierto y antes de irme a dormir. Me fajo sobre todo en la noche para que no vaya a quedar ninguno trocito de comida o de dulce cerca de los dientes. Y a veces, después de cepillarme en las mañanas también utilizo el hilo dental, para pasarlo entre mis dientes, sobre todo los que están más pegaditos. Porque a veces las bacterias malucas se esconden bien metiditas entre los dientes, pero del hilo no logran esconderse. Entonces le doy bien con el hilo, chchchchchch, y listo, saco toda esa basurita… ¡guácatela! Y lo otro que hago de vez en cuando, es utilizar enjuague bucal, que es un líquido de color verde, azul o rosado que uno no se lo puede tragar, sino que sirve para hacer buches o gárgaras, ese liquidito a veces pica en la lengua, por eso, por lo menos yo, lo uso sólo de vez en cuando… Bueno, esos son los 3 pasos fundamentales para el hábito de la limpieza dental.



¿Y sabes por qué cuido tan bien mis dientes? Porque hace tieeempo, yo no hice todo esto que te estoy explicando y la odontóloga me dijo que tenía 3 caries… uuy, yo me llené de valentía y la dentista pudo arreglarme esas 3 caries… pero esos minutos para mí pasaron como si hubieran sido muchas horas… Entonces, para que eso no me suceda nuevamente, preferí agarrar el hábito del cepillado, el hilito y el enjuague… de esa manera me ahorro la incomodidad de tener que arreglarme una muela por culpa de una carie.



Ahora te voy a dar una información interesante sobre los dientes, porque aunque sean chiquitos están divididos en varias partes, así que ahora nos vamos a convertir en unos mosquiticos chiquitos, bien chiquiticos para ver de cerca las diferentes partes de  los dientes. CONVERSIÓN EN CHIQUITOS. Vamos a imaginarnos que estamos parados sobre un diente. Eso sobre lo que estás saltando se llama Corona, es la corona del diente y es la que puedes ver si abres tu bocota frente al espejo. También está la parte oculta del diente, que está metida dentro de tu encía. Dentro de la corona hay 2 cositas bien delicadas que son muy sensibles al dolor, son la dentina y la pulpa. Esas dos sustancias, la dentina y la pulpa son muy sensibles al dolor por eso están protegidas por el esmalte, que es la capa duuuura que parece una porcelana y que protege al resto del diente. Por eso, si eres pilas y ya captaste el mensaje, el objetivo es mantener ese esmalte bien fuerte para que nada llegue hasta la pulpa o a la dentina y te cause dolor. Y para eso es que son las recomendaciones anteriores.




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